Font: Diari "Juventud"
13 de juliol de 1964  

Tiene el título reminiscencias de aquellas inefables narraciones de Santiago Rusiñol, que con su donaire y gracejo nos describen “el Casino de dalt”, “la festa major” o “el boig” de cualquier “Poble gris”. Ahí es nada que, cuando los diarios insertan, con grandes titulares, la puesta en servicio de estas flotas de vehículos urbanos que se cuentan en centenares de unidades, nosotros cantemos albricias y nos las prometamos muy felices, porque hayamos estrenada autobús urbano.
Podrá haber también estos cítricos aciagos, que nunca faltan y, en Valls, desgraciadamente, sobran muchos, buscándole a la cosa cinco pies, y limitándole la vida, como viene siendo norma en estos obtusos criterios, a los cuales ciertamente nada debe Valls de cuanto bueno y bello posee.
Pero nosotros calculamos simplemente que si un autobús ha aflorado en nuestra topografía urbana y, por lo visto y experimentado a lo largo de su primera semana de actividad, el autobús puede mantenerse en circulación, es que el trasiego de viajeros es evidente y numeroso; y es lógico que estos viajeros, por excelente que sea el servicio –que lo es-, y por económico que sea –que también lo es-no lo usararían para desplazarse sólo unos metros. Luego ello quiere decir que nuestra ciudad se ha ensanchado, ha cogido vuelo de tal forma que para ir de un extremo a otro de ella, es mucho más conveniente que te lleven. Por ahí es por donde nos interesa la anécdota: Valls ha crecido, ha alcanzado una mayoría de edad en extensión y el servicio urbano y público de pasajeros se ha hecho necesario.
Podrá darse a la innovación el título, gracioso, satírico e, incluso, irónico, que se quiera. Pero la verdad es ésta. Valls tiene ya un servicio urbano de transporte y por ahí se empieza. Y, desde luego, es sólo el inicio, porque luego vendrán las viviendas ubicadas en Santa Magdalena, que habrá que tener en cuenta; la pasarela de unión con La Fraternal, que podrá dar a los itinerarios actuales, nuevas variedades; las fábricas y las nuevas viviendas que se levantarán en la carretera de Barcelona, y lo que se presume para la de Tarragona y la de Montblanch; y, por encima de todo, el polígono que colocará de nuevo –que son las cosas- la Casa-Cuartel de la Guardia Civil, en el centro de la población.
Ante este futuro, la implantación de este servicio urbano de autobuses ¿no tiene todo el símbolo de la prosperidad de Valls? ¿no es el complemento para su mejor desarrolo? Aquí, diríamos que hoy el pulso de la ciudad viene marcado por el rítmico trepidar de un motor de explosión, que circula, vivificándolas, por las principales vías de la población.
Es el espaldarazo al cosmopolitismo de nuestra ciudad, que si hoy sólo tiene “el autobús urbano”, mañana es más probable que precise muchos más. Y el espaldarazo posee una feliz circunstancia que le da mayor categoría: se ha implantado el servicio en el 25 aniversario de la Paz española, coincidencia que, aún no siéndolo, permite adscribirlo como una de las mejores conmemoraciones con que nuestra ciudad puede celebrar la dilatada paz que gozamos.
D.Mario Forés Dalmau, el osado vallense que se ha lanzado a la palestra, puede estar seguro que su nombre quedará unido para siempre a una de las más transcendentales innovaciones urbanísticas de nuestra ciudad, la urbanística dinámica que tiene también también su importancia y su necesidad. Le auguramos un éxito seguro, porque nos consta que en la empresa no ha puesto sólo materialidad sino el sentimiento de hacer algo por Valls. Si no fuera evidente que ha cumplido cuanto menos con una de las tres condiciones para que la vida del ser humano tenga contenido: engendrar un hijo, escribir un libro o plantar un árbol, casi estamos por decir que su empresa le supliría por la defección masiva de los tres postulados.
No tenemos porque sentir extraños complejos de inferioridad. Sí, señores. Hemos estrenado autobús urbano; y lo hemos estrenado como vehículo y como servicio, lo cual no ha estado al alcance de todas las poblaciones.
El simple letrero “Servicio Urbano” que el vehículo lleva en su parte posterior, vale por todo. Porque, ¿saben los forasteros cuántos de estos vehículos circulan?
Serán ilusiones. Pero no olvidemos que con ilusiones se descubrió América.

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